Laura Elizabeth Wheatley

Volver a sus orígenes…

Laura, traductora, vive ahora donde se crió, en Benalguacil.

Respeto a su trabajo, se puede decir que, cómo Obélix, se cayó en la marmita del druida cuando era pequeña. Sus padres son bilingües. Su padre “medio inglés, medio español”, es traductor. Pero a Laura en un principio no le gustaba nada este oficio. Le gustaba la ciencia. De hecho estudio ciencias forenses en Reino Unido. Nada más lejos de su trabajo actual…

Después de ver mundo y al acabar su carrera sintió como le faltaba algo: su casa. Le llamaba el lugar donde se crió. No tenía tanta vocación como para dejar lo que más le importaba en este momento: volver a sus orígenes. A Laura se le ilumina la cara cuando habla de su pueblo, de lo bien que se vive allí. Su pareja es del pueblo también, ella siempre lo ha tenido muy claro. Su vida la iba a vivir en Benarrabá.

“Cuando te crías en un entorno rural así… te llama este estilo de vida más tranquilo. A mi siempre me ha parecido muy bonito.”

A nivel profesional, la traducción llegó poco a poco a ser su principal actividad. Con unos primeros encargos que le procuró su padre, Laura aprendió el oficio y desarrolló el interés por este nuevo trabajo. Una cosa llevando a la otra, se dio de alta como autónoma, un estatus que sigue teniendo desde hace más de 10 años.

En mi casa la conexión es terrible…

“Para poder trabajar en remoto desde un pueblo, es muy importante la conexión, si no: te limita…”

Con el nacimiento de su hija y luego la llegada de la pandemia decidió dar un paso más y seguir la formación de experta en interpretación de conferencia. Empezó con “chuchotage” es decir, interpretación susurrada. Con la pandemia muchos congresos se celebraban online, por lo que le surgió mucho trabajo que podía llevar acabo desde su pueblo.

El Centro de Innovación de Benarrabá ayudó mucho en este sentido, porque le dio acceso a la fibra óptica. De hecho, Laura reconoce lo importante que es tener un buen acceso a internet tan cercano de casa y precisa que “antes tenía que bajar a Estepona a un lugar de coworking…”

Ahora Laura ha alcanzado el equilibrio perfecto entre familia, trabajo y vida en el campo: traducciones en la Costa del Sol, pero también interpretaciones que puede realizar desde el pueblo, trabajo oral y escrito, trabajo solitario y con público, además de tiempo para su familia. Para Laura esta es la vida perfecta, la vida que ha elegido.